El reto
Integrar un cocktail para 180 invitados en el Corral de Cervantes tras una presentación cultural: espacio singular, aforo controlado y una gastronomía a la altura del entorno.
La propuesta
Montamos estaciones de sushi, jamón y cócteles en puntos que no rompían la lectura del patio. El servicio se pensó para circular entre actos, con porciones fáciles de compartir y barra visible.
El desarrollo
Ajustamos montaje a las limitaciones del espacio histórico, sincronizamos con el protocolo del teatro y mantuvimos un servicio ágil durante el networking. La recogida se hizo sin alterar la escenografía.




